EL MONTAJE

Nuestra forma habitual de trabajo es partir de un texto. Casi siempre de una obra dramática de la que hemos quedado prendados o que creemos necesaria y que nos consideramos capaces de abordar. Otras veces hemos utilizado nuestras inquietudes para inducir la escritura de textos o para, partiendo de una narración, de una noticia o de documentos llevar a las tablas aquello que nos preocupaba o que queríamos —necesitábamos— transmitir.

En este caso vamos a hacer comedia, y a partir de varias cosas a la vez: un texto escrito, un archivo sonoro y gráfico excepcional de nuestro pasado escénico, narraciones y nuestra necesidad de reflexionar sobre el oficio y nuestra circunstancia; sobre el deseo de cambio y sobre el terror ante ese mismo cambio continuo. Sobre lo maravilloso que es dedicarse al teatro.

No son tiempos para quedarse quieto mirando. El teatro siempre evoluciona lejos de aquello que se acomoda, lejos de aquello que tiene que ver con el dinero; con su parte más mercantil. Hay que luchar desde donde se pueda por reducir el ruido espantoso que lo envuelve todo. Carsi pretende ser un divertido grito a favor del tiempo y del susurro, y en contra de la velocidad, del fuego de artificio, de la devaluación de la palabra y del grito. Necesitamos comenzar a entender la diferencia entre información y discurso, entre cultura y entretenimiento. En forma de comedia, la historia de Carsi pretende situarnos en un contexto en el que no nos queda más remedio que tomar partido para decidir dónde queremos estar. 

Como ya hemos trabajado en ocasiones anteriores —Algún amor que no mate, La ruta de Don Quijote— alternaremos escenas al uso con narrativa mucho más frontal, más directa. Un espacio sonoro envolvente creado en directo que se interrelacionará con los actores y una plástica que va a contener la acción dramática y las sensaciones poéticas que pretendemos despertar en el espectador.

Un espacio pragmático en el que el humor se desarrolla y que se convierte en poético, y en el que también se produce la comunicación con el espectador de una manera sencilla. Unos personajes que entran y salen de la ficción, y que se enfrentan entre ellos para tratar de salvar su propia dignidad, olvidando la del anciano actor mientras el dinero trata de pudrirlo todo. Y el público lo presencia envuelto en una comedia que trata de no serlo.

Nuestra intención es utilizar la comedia para contarnos a nosotros mismos a través de todo lo que va ocurriendo en escena; de lo ficcional y de lo real. Los tiempos se confundirán, saltaremos años, décadas y seguiremos hablando del mismo oficio, de la misma política, de los mismos sentimientos y de nuestras vidas a través de las de ellos. Hay poco que esconder a estas alturas y no hemos cambiado tanto.

Y uno puede pensar que este espectáculo, por lo documental, adolece de un exceso de títulos, nombres y referencias a estrenos, personajes, giras y temporadas, pero es que eso era y es la vida de un hombre de escena. Y ni siquiera en esto hemos cambiado tanto. Lo que representas, con quién lo representas y dónde lo representas: esa es nuestra biografía, en esencia, como gentes de teatro.

 

Eduardo Vasco

En repertorio

Espectáculo recomendado por:

Distribución

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Web actualizada 23/09/2019